miércoles, 30 de enero de 2008

La transformación de la vida cotidiana


Solo somos tres jóvenes que soñamos con que la "tierra nueva y el cielo nuevo" son un proyecto posible. Vivimos en nuestro barrio, trabajamos como todos, tenemos hijos..., tenemos las mismas preocupaciones que la mayoría de la gente de nuestra edad y eso nos alegra. Llevamos una vida que cualquiera puede llevar, no hacemos nada raro, paseamos por la calle como cualquiera, tenemos que apretarnos el cinturón en ocasiones para llegar a fin de mes... Y entonces ¿donde está la gracia? Precisamente ahí, lo que es realmente nuestro sueño y también nuestra certeza, es saber que podemos transformar la vida cotidiana, que es mentira que para ser un cristiano de primera hay que estar en África, que es mentira que la oración es solo para los consagrados, que es mentira que los consagrados sean los que viven en los conventos, etc. Quizás una de las cosas que nos identifica como comunidad es esa transformación de la vida cotidiana. Queremos que nuestras vidas estén al servicio del Reino desde donde cada uno esté, y desde ahí transformar lo cotidiano, lo sencillo, lo que parece que no tiene valor. Creo que todos estamos llamados a que el amor sea nuestro sello de identidad, en nuestra relación de pareja, con nuestra familia, con los hijos, con los amigos..., estamos llamados a establecer con los demás relaciones distintas, relaciones auténticas, basadas en la justicia, en el respeto, en el perdón, en el amor. Estamos llamados a ser testigos del amor de Dios en el mundo, testigos de la resurrección, pescadores de hombres. Estamos llamados a poner la otra mejilla, a que nos llamen locos por lo que hacemos ,a que no nos entiendan, a amar hasta el que nos hace daño. Y esa es la más grande de las transformaciones, ya que se trata de que nos transformemos primero nosotros y lo demás vendrá por añadidura. A que pensemos primero en como puedo construir el Reino yo, y a dejar de criticar lo que el Vaticano no hace por los pobres. Solo desde aquí será posible esa Tierra y ese Cielo nuevo.


María Macías.

domingo, 27 de enero de 2008

L.HERTLING, SI. Historia de la Iglesia. Herder, 1961. 3ª ed.


Acabo de terminar este libro que os recomiendo vivamente. Es una historia compacta y manejable que permite una lectura amena a la vez que instructiva. Frente a otras obras con un fin de estudio (llenas de notas al pie y con muchísimas páginas) Hertling presentó aquí un relato lleno de apreciaciones que intentan dar una visión de conjunto, que puede responder a la inquietud de aquellos que quieran conocer la Historia de la Iglesia pero que no disponen de formación o tiempo para un estudio más erudito. Esta edición, muy antigua ya, se detiene en Juan XXIII, pero actualmente encontramos en la editorial Herder la 13ª edición actualizada con los hechos más recientes. Podemos adquirirla por 27,88 euros. Merece la pena.
A continuación la síntesis con que presentan la obra en la editorial Herder (http://www.herdereditorial.com/ficha.php?cat=&sub=&p=1&id=789&o=)

SÍNTESIS
"Relato histórico en el que se destaca la vida interna de la Iglesia, es decir, la Iglesia en su misión pastoral. Al mismo tiempo se dedica especial atención a su crecimiento geográfico, de forma que el contenido de este libro podría definirse como la penetración del espacio humano por las instituciones pastorales de la Iglesia, lo cual nos lleva a atender también la estadística histórica. Agotada la presente obra en sucesivas ediciones, ha sido indispensable completar el texto con aquellos hechos capitales que imprimen nuevos rumbos a la historia de la Iglesia como, por ejemplo, el pontificado de Juan Pablo II."

Juan Diego González.


sábado, 19 de enero de 2008

Un español al frente de la Compañía de Jesús




Un enorme parecido guarda la trayectoria del nuevo prepósito general de los jesuitas, Adolfo Nicolás, con la de Pedro Arrupe, del que se cumple ahora el centenario de su nacimiento. No sabemos qué hará de aquí en adelante, pero esperemos que, con menor sufrimiento que el que tuvo que sufrir su ilustre antecesor, el nuevo sucesor de Ignacio de Loyola ayude a los jesuitas a seguir sembrando el evangelio en tantos y tantos corazones (como los nuestros).
Nuestra oración y nuestros mejores deseos para nuestro paisano, ya para siempre, hombre universal.




(¿Como no observar la transparencia con que se ha seguido todo, y la sencillez y frescura de las escenas que se han ido produciendo en Il Gesú? . Aquí podéis ver algunas en una magnífica web: